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3- La espalda debe mantenerse derecha
pero relajada. Esto nos ayudará a desarrollar y mantener una
mente clara, y permitirá que los aires internos sutiles de
energía fluyan libremente.
4- Los labios y los dientes deben
mantenerse de forma natural, colocando la lengua de manera que toque la
parte posterior de los dientes frontales superiores. Esto impide que
segreguemos saliva con exceso y que la boca se reseque.
5- La cabeza debe estar inclinada
ligeramente hacia adelante metiendo la barbilla un poco hacia adentro,
de manera que los ojos queden mirando hacia abajo. Esto ayuda a
prevenir la excitación mental.
6- Los ojos deben permanecer
entreabiertos, ni muy abiertos ni muy cerrados, y han de mirar hacia
abajo en la dirección de la nariz. Si tenemos los ojos abiertos
del todo, generamos excitación mental, y si los mantenemos
cerrados, hundimiento mental.
7- Los hombros deben estar bien
nivelados y los codos un poco separados del tronco para permitir que
circule el aire.
Otro componente de la postura de
Vairochana, es la meditación o ejercicio preliminar de
respiración, que prepara nuestra mente para generar una buena
motivación. Por lo general, cuando nos sentamos a meditar,
nuestra mente está ocupada con pensamientos perturbadores y no
podemos transformar de inmediato este estado mental en el requerido
para generar una motivación virtuosa. Un estado mental alterado
es como un trapo de color negro, que es imposible de teñir de
otro color a menos que de antemano se decolore su tinte negro. Del
mismo modo, si queremos embellecer nuestra mente con una
motivación virtuosa, primero debemos suprimir todas las
distracciones y los pensamientos turbadores. Esto se puede conseguir de
manera temporal por medio de determinados ejercicios de
respiración.
Después
de sentarnos en una postura cómoda, debemos comenzar observando
la corriente de pensamientos y distracciones que fluye en nuestra
mente. Luego debemos enfocarnos en nuestra respiración
manteniendo su ritmo natural. Al exhalar, imaginamos que expulsamos
todas las distracciones y los pensamientos turbadores en forma de humo
negro, que acaban por desaparecer en el espacio. Al inhalar, imaginamos
que inhalamos todas las bendiciones y la fuerza inspiradora de los
seres sagrados en forma de luz blanca, que se absorben en nuestro
corazón. Debemos repetir este proceso hasta que nos sintamos
relajados y nuestra mente se vuelva clara y tranquila. Mediante este
ejercicio de respiración conseguiremos eliminar temporalmente
las distracciones y los malos pensamientos por el simple hecho de que
no somos capaces de concentrarnos en más de un objeto a la vez.
Al final de este ejercicio debemos generar el siguiente pensamiento: "He
recibido las bendiciones y la inspiración de todos los Seres
Sagrados". Nuestra mente, ahora, es como una tela limpia y blanca
que se puede colorear con una motivación virtuosa tal como la de
la Gran Compasión o de la Bodhichita.
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