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¿Qué es la Meditación?
Es el corazón de
la práctica del Dharma. Su propósito es pacificar y
calmar la mente. Si mantenemos una mente apacible, no tendremos
preocupaciones ni angustias y disfrutaremos de verdadera felicidad;
pero si nuestra mente no está calmada, no conseguiremos
sentirnos felices, aunque estemos rodeados de las mejores condiciones.
Si nos adiestramos en la meditación, iremos descubriendo en
nuestro interior una paz y una serenidad cada vez mayores y
disfrutaremos de una forma de felicidad que se irá volviendo
más pura. Finalmente, nos sentiremos siempre dichosos, incluso
ante las situaciones más adversas.
Al igual que un globo
suelto en el aire se zarandea de un lado a otro al capricho del viento,
nuestra mente se tambalea inestable a merced de las circunstancias
externas. Si las cosas nos van bien nos sentimos felices, pero si nos
van mal de inmediato nos sentimos incómodos.
Tales cambios de
humor surgen porque nos involucramos en demasía con las
situaciones externas. Somos como niños que al construir un
castillo de arena en la playa, se llenan de excitación; pero
cuando las olas lo destruyen se ponen a llorar. Por medio de la
meditación aprendemos a crear un espacio en nuestro interior y
una flexibilidad y claridad mentales que nos permiten controlar nuestra
mente sin vernos afectados por los cambios de las circunstancias
externas. De manera gradual, desarrollamos una estabilidad mental, un
equilibrio interior que nos permite estar siempre felices, en vez de
oscilar entre los extremos de la euforia y el desaliento.
Si nos adiestramos en la
meditación con regularidad, llegará un día en que
seremos capaces de erradicar las perturbaciones mentales, que son las
causas de todos nuestros problemas y sufrimiento. De este modo
llegaremos a disfrutar de la paz interna permanente, conocida como "la
liberación" o "el nirvana". A partir de entonces, día y
noche, vida tras vida, sólo experimentaremos paz y felicidad.
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